Dicen los que vivieron en su tiempo que no hubo amor más grande ni compenetración mayor entre dos seres y entre dos almas. Creen aquellos que los conocieron que fueron hechos el uno para el otro y que el sentimiento traspasaba fronteras, generaciones y vidas.
Sueñan aquellos ingenuos con encontrar esos besos en bocas pasajeras y no saben que estas cosas sólo te pueden pasar con tu alma gemela.
Hablaban ella y él sobre un futuro incierto y sobre un destino deseado, toda conversación inspirada en su deseo, en aquellos besos mojados.
Se amaban cada día cual si fuera el último que vivirian...y entre risas, y alguna vez sollozos, se decían:
No me olvido de ti, cada día estas en mi mente, te pienso, te deseo. Te puedo respirar, oler, sentir tu calor... estás entrando en mi corazón.
Me gusta mirarte y no decir nada. Es como si el tiempo se para y no existe nada más.
El silencio definía el momento, callados, pensativos, inundados por tanto sentir, cerraban los ojos en aquel refugio pequeñito donde todo es de madera, y hay una chimenea con fuego que calienta la sala donde están...ella y él en una gran alfombra mullida y suave, abrazados, bajo una manta. Mientras, a través de la ventana ven como va anocheciendo. Se ven los árboles, algunos pájaros que vuelan hacia los nidos. Se oye el chispear de la madera mientras va quemando. Escuchan una música suave. Sienten el calor de sus abrazos, sus miradas, esa mirada femenina, a veces dulce, a veces llena de deseo, que derrite a ese hombre por momentos.
Duermen apaciblemente...mientras él entre sueños se da cuenta que la mano de su amada está en su pecho. Ella se acerca y lo abraza...quiere tenerlo más cerca con sus abrazos, parece como si no tuviera suficiente y quisiera estar más cerca todavia...Y eso lo hace sentir bien...
Llega la luz por la ventana y vienen esos deseos prometidos o quizás esas promesas deseadas: Quiero escribirte cada dia, quiero hablar contigo cada día. Y también quiero verte cada día, y lo que más quiero, es besarte cada día...Tengo ganas de hacerte el amor, de sentir tus gemidos, de sentir tus manos que me agarran con fuerza, de sentir tus uñas, de ver tu mirada de placer, besar tus labios calientes, besar todos tus labios, de hacerte mía mientras me pides ser tuyo...hacer el amor sin prisas, sintiendo nuestro ser profundamente. Llegar a ese momento culminante y abrazarnos, besarnos, mirarnos en silencio. Te deseo tanto...
Son sólo fragmentos de ese amor encantado, son simplemente ella y él enamorados...