Sin embargo, perpetúo la mirada encima de tejados vecinos, veo asomar una delgada línea naranja y en mis adentros, sonrío.
Estos atisbos de calor y luz me indican que todo entretiempo es hermoso, siempre que aprendamos de sus colores-los tonos, de sus vientos-la calma, de su recuerdo-la eterna nostalgia, creando un instante y haciendo balance entre sonrisas y ganas.
Es poco todo esto cuando al hacerlo puñado de pétalos, soplamos fuerte al viento, más es inmenso cuando lo vemos convertido en cada átomo de nuestro aliento, en la dulce caricia que envuelve los sueños, en las anchas alas que tejen un cuento.
De estas alas nos cogeremos y dejando atrás el otoño, atravesaremos el invierno, aterrizando en una hermosa primavera, evidente a destiempo, descendiendo en los abrazos más cálidos de todos los tiempos. Creo, y lo confieso, sería entre las estaciones, mi mejor vuelo.
