Nací en el seno de una familia católica y fui educada en un colegio religioso de niñas, regido por monjas. Ya es bien sabido que el hábito no hace al monje así como recibir una u otra educación tampoco es determinante, pero si predominante, y hoy doy fe de ello.
Ir a misa formó parte de mi vida tanto como estudiar o trabajar, recuerdo cada 24 de Diciembre a la medianoche ir a la Misa del Gallo o cada Semana Santa asistir a los diferentes actos, no importa si vacacionábamos en la montaña o la playa, el día alcanzaba para divertirnos y para recordar el porqué nos estábamos divirtiendo ese tiempo libre.
Con el paso de los años y la pérdida involuntaria de inocencia, he descubierto-por así decirlo-que la ambición humana puede quebrantar la más divina de las leyes y que si una no tiene la fe fortalecida puede verse presa de dudas ante tantos hechos ignominiosos vinculados a la Iglesia. No niego haber visto con pena que aún donde debe perpetuarse el ejemplo de lo bueno, sucede lo peor.
A pesar de haber llegado a este punto, mi pensamiento de este día no va dirigido a lo negativo de haberme dado cuenta que las cosas no van como deben ir sino a la voluntad en mi de creer en lo que siempre creí y de hacerme más fuerte a través de lo que siempre me impulsó: Mi Fe.
Hoy no tengo una directora de colegio, o una profesora que me pregunte sobre la lectura de la misa, no tengo amigos cercanos (por estar lejos del ambiente donde crecí) que opinen si asistí o no a misa el domingo de ramos, ni siquiera mis hermanos-contiguos por suerte-, educados como yo pero hoy con diferentes punto de vista, hoy tengo unos padres que como siempre apoyan pero jamás censuran elecciones, hoy tengo mi pensamiento, mi formación, lo que elijo creer, mi decisión personal de qué seguir y por supuesto, mi fe, que se mantiene inquebrantable, no obstante las pruebas a la que se ha sometido. Hoy pensé camino a casa, lo bien que me sentí de haber pasado unos días haciendo lo que debía en el tiempo propicio y porque simplemente así lo quise.
Cuando mi pequeño se despierta antes porque hay que ir a misa, sonríe al estar, se aprende las oraciones y me dice: ¨Mamá, me gusta la paz que siento en este lugar¨, yo sonrío y le digo: a mi también corazón, mientras sientas, tu sigue, que nada exterior perturbe lo que en cada uno nace y con lo que cada uno morirá. Tu fe moverá montañas.
Con esta pequeña reflexión personal, les deseo que tengan todos unos días buenos y tranquilos, de cualquier forma que lo pasen, y sobretodo que no se nos acaben las ganas de expresar y compartir siempre.
Dejo una de mis canciones favoritas y hasta pronto amig@s!!
